lunes, 21 de noviembre de 2016

Autora: Flor Román Zegarra
Historia de Romance 
 
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PRÓLOGO

-Papá, ¿Podemos jugar básket?- pregunto a mi padre quien está viendo la televisión.
-¿Quieres jugar?- me dice él, sonriéndome
-¡Si!- dije con el balón en la mano, mientras esperaba ansiosa-¡Me gusta mucho!
Papá sonríe mientras se acomoda el polo. Él era un famoso jugador, pero hace tiempo lo dejó por un tumor que tenía en el brazo derecho. Su salud es un poco complicada.
Papá a veces juega conmigo, cuando mi mamá me da tiempo libre. Ella era una bailarina profesional, y ahora es profesora de danza.
Mi madre me enseña baile, y mi padre a jugar. Ya que soy hija única, a ellos les encanta enseñarme sus pasiones.
-¡Muy bien Jodie!- dice mi padre entusiasmado, y con sudor en la frente.-Has mejorado, campeona.
Escapo de mi papá, lanzo a la canasta, ¡Y entra!
-¡Canastaaaaa!- grito saltando de alegría. Había mejorado bastante.
-Mi pequeña...- dice papá acariciando mi cabeza.- Serás la mejor jugadora.
Sonrío a papá de oreja a oreja.
-¡La mesa!- dice mamá desde el comedor.-¡El almuerzo está listo!¡Vengan!
-¡Ya vamos cariño!- papá me guiña el ojo.- Una más y nos vamos...
Me río  bajo y despacio, para que mamá no me escuche.
-¿Van ahora o quieren tarjeta de invitación?- dice mamá con las manos en las caderas y el ceño fruncido.
-Jejeje...Ya íbamos, amor- dice mi padre, algo nervioso. Mamá le mira mal y después me sonríe.
-Apúrate Jodie, que debemos practicar tu baile para la actuación del día de la madre.- me agarra del brazo y me lleva hacia el comedor.
-Sí- respondo feliz.
Nos sentamos todos a la mesa, y nos reímos mientras papá cuenta una anéctoda.
Me gustaría que nunca hubiera acabado ese momento. Siempre lo recuerdo y me duele. Pero sé muy bien que no volverá a suceder.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Nombre: Ángel del dolor
Autora: Camila
Disculpad los errores ortográficos. Es un pequeño poema. Que lo disfruten

Ángel del dolor
Dar solamente aquello
Que te sobra
Nunca fue compartir
Sino dar limosna, amor

Maldito el momento en que
mi vida te entregué.
Flor venenosa que un día
en mi favorita de convertiste

Agridulce licor que tomé
En tu esclavo me convertiste
Cuando me abandonaste
Loco me volví.

Aunque nos amamos
Nunca hablamos el mismo idioma
Tú juraste nunca dejarme

Y ahora me abandonas cruelmente

martes, 24 de mayo de 2016

Historia: Pluma de amor / Autora: Camila
Disculpad si encuentran algún error ortográfico. Que lo disfruten
Pluma de amor
 Ventana de cristal (Prólogo)
Era un día normal, por lo menos para mí. Estaba de camino a recoger las migas de pan que me deja una gentil niña; cuando un llanto destrozó mi alma en pedazos. Fue como un rayo cargado de dolor y furia. Aunque había volado por el mundo, jamás había escuchado un lamento así. Entonces, picado por la curiosidad, olvidé todo y seguí el sonido hasta donde nacía aquella cascada de tristeza.
Quien lloraba no era alguien más que una joven, de 13 o 14 años; en un lujoso cuarto, dentro del castillo. Estaba despeinada, con sus párpados  pesados, y en sus ojos se leía un pesado dolor.  A pesar de todo, estaba realmente guapa: cabellos largos y castaños, labios finos y suaves, piel blanca y lozana. Ella era delgada, como una frágil hoja de papel, y vestía como una simple pueblerina.
Me paré en el marco de su ventana sin hacer ningún ruido. Yo creo que me delataron los rápidos latidos de mi corazón, pues se percató enseguida de mi presencia. Sus ojos eran de un verde profundo, ahora más relucientes debido a sus lágrimas. Con sorpresa, clavó su mirada en mí. Lo que en realidad fueron segundos, para mí fueron horas.
-Estás precioso- me dijo ella, rompiendo el silencio-, tienes mucha suerte. Apuesto que eres el pajarito más bonito de por aquí.
Sus palabras fueron una bala que llegó hasta mi corazón. Al parecer, su tristeza se había disipado por mi presencia. Para confirmar lo que decía, me puse a cantar alegres notas solamente para ella.
-Pajarito presumido- decía ella entre risas-, pajarito colorido. Trinas por la vida, alegre siempre estás. Mientras recitaba; me regaló la sonrisa más bella en toda la vida.

“Aunque pase mil años, te protegeré” me prometí a mí mismo. Ese día, el espejo de cristal entre humanos y animales yo quise romper. Regresé a mi nido; solo y triste. Pensando en que nunca podría llegar hasta ti. Ese día, deseé no haber nacido ave.

Historias!

En este blog publicaré diversas historias para gusto de todos. Alguna crítica dejadla en los comentarios. Espero que os guste las historias que escribo.
Pdt: Se verificará que no se copie alguna de estas historias. Se reservan a los derechos de autor.
Camila

Historias!

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Camila